Lo que NO es un espacio de Coworking. Parte 3

El 3er Espacio
6 min readMar 29, 2016

Nunca creí que llegaría el día en que escribiría una secuela más :’(

Por Carlos Espinosa. Cofundador de El3erEspacio

¡Caray! Ya no sé que decir, quiero expresar cuan desilusionado me siento al escribir estas líneas, realmente nunca creí que llegaría a escribir una tercera parte de esta serie de entradas sobre lo que considero una verdadera falta de respeto a una de las mejores cosas que le pudo pasar a este mundo y a nuestro país. El movimiento del coworking.

¿Quién les hizo tanto daño?

No puedo evitar hacerme esta pregunta cada vez que veo lo que algunos emprendedores mexicanos le hacen a un movimiento que nació como una forma de pelear contra un sistema opresor, asfixiante y aplastante. Y es que en lugar de sumar, sólo restan quitándole al emprendedor ese peso que no tiene para saciar su hambre de reconocimiento “SiliconValleynesco” y poder comprar una silla Herman Miller más.

Escena de la película “American Gangster” de Ridley Scott

Estoy tan convencido de lo que digo pues, como ya mencionamos en la primera entrega de esta serie, hemos recorrido el mundo y México es el único lugar en donde esto está ocurriendo. Muchas empresas grandes, emprendedores y startups mexicanas tienen esa horrible cualidad de tomar un producto que está bien como está y desarmarlo, descuartizarlo, molerlo, licuarlo, armarlo nuevamente (pero mal), y dejarlo según ellos mejorado. Me recuerda esa escena de la película “American Gangster” donde Frank Lucas (Denzel Washington) encara a Nicky Barnes (Cuba Gooding Jr.) por diluir su droga; Frank le dice: “No sé por qué tienes que tomar un producto que está bien como está y cambiarlo”, insiste en que con el producto como está, Nicky puede ganar mucho dinero y que de otra forma al diluirla y seguir llamándola “Blue Magic” está alterando su marca. Frank insiste en que de otra forma la llame “Red Dog” y le ponga un collar.

Así de incrédulo estoy con todo esto. Incluso no sé que es peor, si que los locales hagan esa atrocidad o que las franquicias extranjeras la refuercen. No los culpo, bien dicen que “a la tierra que fueres…”

Por tal motivo y entrando en materia, ¿Qué cosas debemos entender que NO son un espacio de coworking?

No es un movimiento inmobiliario.

El coworking es un modelo que se contrapone a todas las reglas del “real state” tradicional ya que los lineamientos bajo los que opera son extremadamente flexibles.

Por eso es que es 10 veces más fácil la contratación de un espacio de coworking que una oficina tradicional. Esta hambre de las agencias inmobiliarias de agregar productos a su cartera sólo confunde al usuario final sobre el objetivo que se persigue dentro de un espacio de coworking.

Hoy veo muchos portales inmobiliarios hablando de “rentar en un espacio de coworking”, de “depósitos en garantía” y lo peor, de “plazos forzosos”. Sencillamente esto no aplica. Los espacios de coworking no nacen con la finalidad de que sean colocados o promovidos por “brokers” que además tiene que adicionar su margen, comisión, etc. Esto sólo ahoga a los emprendedores.

No necesitamos que los portales inmobiliarios nos ayuden, el concepto vende por sí solo y no jugamos con sus reglas por que los startups necesitan antes que todo flexibilidad. No sé ustedes pero como cofundador del espacio de coworking más viejo en México, odio que me llamen oficina.

No es un movimiento sin equidad de género.

Recién me topé con el dato de que hay un espacio de coworking exclusivo para mujeres y pensé: WTF! ¿Quién les hizo tanto daño?, ser emprendedor ya es difícil de por sí, y definitivamente no es un asunto de género. En una comunidad aportan mucho tanto hombres como mujeres y nos ayudamos en todo hombres como mujeres. Los apoyos a startups no discriminan, si una idea es mala no importa que sea de hombres o mujeres, un inversionista no le va a entrar.

En nuestras alianzas con espacios al interior de la república no he sabido que una chica llegue y pida apoyo y opiniones de sus coworkers y le hagan el feo o no la apoyen. Al contrario, a veces somos más los chicos que nos apoyamos en la opinión de las integrantes de nuestra comunidad ya que tiene más atención al detalle :P

El rango de precios de los servicios que cada freelancer estipula hacia sus clientes ya es cosa de cada quien, si el mercado castiga los precios de los servicios que pagan en función del género ya es una cuestión de educar al cliente y de la relación contractual que se tiene con éste. Pero la idea de un espacio que favorece un género sobre otro me parece tan retrograda como la cultura organizacional misógina que prevalece en los corporativos multinacionales de los cuales huimos los que decidimos andar por el camino del emprendimiento.

A una comunidad tienen tanto que aportar hombres como mujeres, sin importar su edad, disciplina, preferencia sexual, nacionalidad o nivel socioeconómico. El coworking es un movimiento de unidad.

¡No es una moda!

EL coworking se trata 110% de la formación de una comunidad. He visto varios espacios morir o no consolidarse por la falta de esta. Al movimiento del coworking se entra con la convicción de cambiar algo, de aportar algo, de dejar tu huella en algo, de otra manera sólo se corre el riesgo de hacerlo todo mal.

Meterse en esto sólo por poner un negocio y ganar dinero es lo mismo que sacar una flotilla de 3 autos y meterlos a UBER pensando en que eso te sacará de trabajar. No sólo no verás ingresos sino que además estarías haciendo mal uso de dicha plataforma. Pasa lo mismo con el coworking, embelesados por el glamour de los emprendedores multimillonarios norteamericanos, jóvenes y altruistas, muchos chicos con la moral ligeramente desviada y pocos conocimientos en informática, han encontrado en la fórmula de amueblar un espacio con sillas Herman Miller, decorarlo con “street art” e invitar food trucks todos los días, la nueva panacea para alcanzar a sus ídolos sin pensar en lo que realmente buscan conseguir, es decir, el objetivo de su espacio en sí mismo. Muy al estilo Mancera piensan que abriendo el espacio todo lo demás saldrá por sí mismo.

Por probabilidad puede que ocurra, pero al final, tienes que pensar qué tipo de emprendedor atraes a tu espacio sólo por abrirlo y equiparlo con lo que tú consideras es lo adecuado, ya que el espacio no es el único responsable por la generación de comunidad, también hay mucho emprendedores pesadilla allá afuera que no aportan nada y sólo desgastan al resto.

Es necesario que vean el movimiento como ahora un smartphone, ya no es una cuestión de si es iPhone o Android, ya es una cuestión de estar conectado y comunicado con una herramienta multifuncional. La marca y precio ya no son determinantes para acceder a una herramienta de estas, sino sus características.

Algunos fundadores han confundido la apertura de espacios de coworking más con una moda que con una verdadera responsabilidad para con el sector y con los emprendedores, los cuales están muy descuidados y sobre explotado por las aceleradoras, mentors, VC’s y el mercado en general. Insisto, como fundador tienes una responsabilidad muy grande con los usuarios, no son sólo tus clientes ya que el futuro de su startup depende en gran medida de ti; quizás no a nivel de toma de decisiones pero sí a nivel operativo. El espacio de coworking se vuelve una extensión más su startup y delegan en ti la responsabilidad de que todos los servicios funcionen. Si este efecto lo multiplicas por el número de proyectos que coexisten podrás darte una idea del número de iteraciones en las que estás involucrado.

La moda per se es cara, ya que pues ¡está de moda!, pero insisto, en el caso del coworking tener el descaro de trasladar ese costo “por moda” al usuario, aunque declaren lo contrario, es un robo y NO ayuda al emprendedor, no se engañen. Esto aplica para las franquicias internacionales también. Venir y cobrar precios de NY o Londres en la CDMX es una canallada.

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El 3er Espacio

1er #Coworking en México. Sin estereotipos, sin pretensiones. Mindfulness space. No somos una comunidad, somos una familia. The badass guys of entrepreneurship!